Cómo abrir más espacios para que mujeres y hombres puedan desarrollar talento, cuidar, competir y liderar sin quedar atrapados en estereotipos.

¿Y si la siguiente etapa de la igualdad fuera menos discusión sobre culpables y más diseño de oportunidades?

Hay debates que se desgastan antes de empezar. La igualdad entre hombres y mujeres corre ese riesgo cuando la conversación se llena de etiquetas, culpables y consignas que convencen solo a quienes ya están convencidos.

La desigualdad existe y los datos la muestran. Pero reconocerla no significa quedar atrapados en el diagnóstico. La siguiente etapa puede ser más positiva y más exigente: identificar dónde la cancha sigue inclinada y corregir aquello que impide que el talento avance.

La meta no es que todos terminen en el mismo lugar. Es que las reglas, las oportunidades y la posibilidad de demostrar mérito sean más justas.

Los datos todavía incomodan

En Chile, varias brechas siguen siendo visibles. Ninguna cifra explica por sí sola todas las causas, pero juntas plantean una pregunta útil: ¿estamos aprovechando todo el talento disponible?

53,7% vs. 71,3% Participación laboral de mujeres y hombres, abril-junio de 2026. INE2 h 05 min más Tiempo diario adicional que las mujeres destinan al trabajo no remunerado. INE, ENUT 202316,2% Alcaldías electas en 2024 encabezadas por mujeres. INE/ONU Mujeres/CEPAL

El obstáculo más difícil no siempre está escrito en una ley

Los estereotipos operan sin anunciarse: cuando la firmeza de un hombre se interpreta como liderazgo y la de una mujer como dificultad; cuando se presume que una madre organizará el cuidado y que el padre “ayudará”; o cuando los proyectos que dan visibilidad terminan siempre en manos de perfiles parecidos.

Emparejar la cancha no significa quitar espacio a unos para dárselo a otros. Significa ampliar el espacio en el que cada persona puede demostrar de qué es capaz.

De la consigna a la acción

Desde lo público, hay mucho por hacer sin crear más burocracia: concursos transparentes, criterios claros de promoción, medición de dónde se pierde talento, formación de liderazgos y una organización del trabajo compatible con la corresponsabilidad.

Desde las empresas, el desafío es parecido: revisar con datos salarios y promociones, entregar proyectos relevantes a talentos diversos, normalizar que los hombres también cuiden y abrir a más mujeres las áreas que conducen al poder real: operaciones, finanzas, tecnología, presupuesto y dirección.

EL DESAFÍO PERSONAL ¿A quién escuchamos hasta el final en una reunión? ¿A quién ofrecemos espontáneamente el proyecto difícil? ¿Juzgamos igual la ambición, la autoridad y el liderazgo cuando vienen de una mujer o de un hombre?

Una igualdad que convence

Quizás llegó el momento de dejar atrás una conversación centrada exclusivamente en explicar quién tuvo la culpa y avanzar hacia otra pregunta: ¿qué podemos hacer ahora para ampliar las oportunidades?

Una igualdad que convence no necesita convertir a los hombres en adversarios ni a las mujeres en víctimas permanentes. Habla de libertad, mérito, corresponsabilidad y buenas reglas. Invita a hombres y mujeres a construir juntos espacios donde liderar, cuidar, emprender y decidir no dependa de estereotipos heredados.

Cuando una niña puede imaginarse alcaldesa, ingeniera o gerente sin sentir que entra en territorio ajeno o lejano, y un niño puede cuidar, pedir un permiso parental o elegir una profesión vinculada al cuidado sin sentir que pierde valor, la cancha empieza de verdad a emparejarse.

La igualdad más sólida no se proclama: se reconoce cuando el talento encuentra más caminos para llegar.

                                           Claudia Nogueira Fernández

                                     Presidenta Fundación Genera Mujer

Fuentes de los datos

INE, Encuesta Nacional de Empleo, abril-junio 2026; INE, II Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2023; INE, ONU Mujeres y CEPAL, Indicadores de género de Chile a 2024.